domingo, 25 de enero de 2009

CARLOS ADALBERTO FERNANDEZ

COMO TODOS LOS MESES

Qué bueno vernos, puntualmente, como todos los meses. Como si siguiéramos juntos. La losa está limpia, el retrato impecable. El "Tu familia no te olvida" está luminoso. Ya sé que lleva trabajo, y tiempo, pero la tumba refleja el vínculo de los vivos con sus muertos. Por suerte Jorgito se curó, me tenía preocupado; vamos a ver si una de estas visitas él también viene. En cambio Nacho manda saludos y que le perdones pero no podía venir. No sé qué lo puede tener ocupado, donde está, tan chiquito. Pero, naturalmente, no es mala voluntad.
¿Y las cosas? Siempre igual, tirando. Sin vos, esto no es vida, con perdón, no quise ofender, ni revivir la muerte, si vale la expresión. Pero cuando estábamos juntos ¡cómo disfrutábamos! ¡Cómo lamento la pérdida de esos momentos! Los demás quieren ayudar, levantar el ánimo, pero no es lo mismo.


Por suerte, no debe faltar mucho para que nos juntemos de nuevo, la enfermedad se extiende, el final se acerca, ojalá no sea doloroso. Te extraño, no veo la hora de reencontrarnos, donde sea. Siempre vuelven a mi memoria instantes compartidos, convividos. Ahora, ni para vos ni para mí, esto es vida; hubo un último respiro que marcó la muerte de los dos. Una vez por mes miramos nuestras muertes, y vivimos un poco. De nostalgia; la memoria no muere tan rápido. El presente, para ambos, cada uno en su lugar, es sólo un estirar la nada hacia lo oscuro.
Está por llover, mejor terminamos la visita, hasta el mes que viene. Acordate que ya no nos vamos a encontrar junto a esta tumba tan linda, con este paisaje. Me mudan a un nicho, segundo subsuelo, nivel 3, fila 14. Acá van a edificar. No va a ser igual. Ojalá no tardes en venir.
Te esperamos. Con Nacho. Vas a verlo, está igualito. (De "Amores, Dolores, Rencores-Vidas (y muertes) cotidianas, en el bajo Buenos Aires", Ediciones El Escriba, Bs. As., 2008)

2 comentarios:

Carlos Adalberto Fernández dijo...

Gracias, Hugo, por publicar este cuento.

liliana varela dijo...

Increíble el Carlitos. Un gusto Hugo que lo hayas publicado.
Besos
Liliana